viernes, 10 de julio de 2009

II

“¿Qué le pasa a este enfermo?”, pensás, y sacás del bolso una cadena de barco que te regaló tu tío Madonna Quiróz cuando cumpliste los 14. Rápidamente se la estrellás en el cráneo y gritás “morite gil, aguante el Telmo”, tratando de congeniar con la hinchada. Con tanta mala suerte que descubrís que Andy estaba bromeando, que era amigo íntimo de todos los muchachos de la barra y que destrozándole la sesera no hiciste más que enfurecerlos hasta la locura. Tratando de vengar a su compinche mediante un estratégico derramamiento de tu sangre por el pavimento del barrio, los pibes se te vienen al humo y vos sólo atinás a correr a tontas y locas por la Isla Maciel, hasta que desde el primer piso de un monoblock un extraño personaje te hace señas de que entres porque sólo allí estarás a salvo. ¿Qué hacés?

Si entrás al monoblock tratando de salvarte, hacé clic acá.

Si desconfías del que te hizo señas y seguís corriendo, hacé clic acá.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada